sábado, 8 de julio de 2017
Desamor
Cansada de tanto amar,
me revientan los sentidos,
Recibo brumas de amor,
falso como la luz de la luna.
Quise recoger las flores,
que con ilusión cultive,
solo encontré espigas secas
como el amor que se fue.
El viento lo arrasó todo
lo que con amor plante,
ya me siento muy cansada
para empezar otra vez.
Maldito es el desamor,
que como huracán destruye,
que arrasa todos los sueños,
dejando un mortal vacío.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Un lugar donde anidar
Dos gaviotas se alejan sobre el mar,
rozan sus alas y se alejan...
no a la par.
Cambiaria años por un vuelo de los suyos,
atrapada tras mi ventana de cristal,
hermosa habitacion
desde donde contemplo el mar.
Solo anhelo libertad,
extender mis alas y volar,
volar, volar.
Pense alejarme,
mas no pude,
y volvi a ti gaviota,
y roce mis alas con las tuyas,
buscando un poco de calor,
o un lugar donde anidar.
jueves, 2 de abril de 2009
Poema
La Santa Cena
Están los doce sentados,
En la cena del Señor,
Entre ellos estás tú,
Malvado Judas traidor.
Desconozco la razón,
¿Por qué discípulo fuiste?,
Pero por tu banal avaricia,
A mi Jesús tu vendiste.
Treinta míseras monedas,
Fueron el infortunado pago,
Con que compraron tu alma,
Y a Jesús crucificaron.
Cuando tu mano extendiste,
Para tomar tan vil pago,
Lejos estabas de ver,
Que colgarías de un árbol.
Mi Jesús su vida dio,
Y su muerte no fue en vano,
Ya que al hacerlo nos libró,
De una vida de pecado.
Aunque han pasado los años,
Su muerte conmemoramos,
Y las palabras con que en la Cena,
Nos pidió le recordáramos.
“Al hacer esto hacerlo
En memoria mía…”
Recordando que yo
Les he perdonado.”
Su palabra se hizo promesa,
Y su cuerpo fue inmolado,
Y es nuestro deber cristiano,
Celebrar la Santa Cena,
Como tributo a su agravio.
Deixter A. Méndez Lorenzo
Están los doce sentados,
En la cena del Señor,
Entre ellos estás tú,
Malvado Judas traidor.
Desconozco la razón,
¿Por qué discípulo fuiste?,
Pero por tu banal avaricia,
A mi Jesús tu vendiste.
Treinta míseras monedas,
Fueron el infortunado pago,
Con que compraron tu alma,
Y a Jesús crucificaron.
Cuando tu mano extendiste,
Para tomar tan vil pago,
Lejos estabas de ver,
Que colgarías de un árbol.
Mi Jesús su vida dio,
Y su muerte no fue en vano,
Ya que al hacerlo nos libró,
De una vida de pecado.
Aunque han pasado los años,
Su muerte conmemoramos,
Y las palabras con que en la Cena,
Nos pidió le recordáramos.
“Al hacer esto hacerlo
En memoria mía…”
Recordando que yo
Les he perdonado.”
Su palabra se hizo promesa,
Y su cuerpo fue inmolado,
Y es nuestro deber cristiano,
Celebrar la Santa Cena,
Como tributo a su agravio.
Deixter A. Méndez Lorenzo
2 de abril de 2006
Poema -- El Crucificado
El Crucificado
Cierra tú los ojos mientras yo te hablo,
Contemplas y verás El Crucificado,
Cordero inmolado que ofrendó su vida,
Para así librarnos de nuestros pecados.
Mira su mirada, cabizbaja y triste,
Imagina el dolor sobre su costado,
Donde la cruel lanza de aquel vil soldado,
Se clavó con saña sobre nuestro amado.
Observa las manos en aquel madero,
Contempla los clavos con que lo clavaron,
Y piensa mi hermano,
¡Cuán grande es su amor,
Para permitir tan injusto trato!
Y han pasado años desde aquel calvario,
De aquella agonía y cruel sacrificio,
No nos olvidamos,
Más la humanidad con sus injusticias,
Lo sigue matando.
Y yo me pregunto,
¿Qué es lo que esperamos,
Para darlo todo,
Por el Cristo amado?
Cuando Él en la cruz cruelmente clavado,
Le imploró al Padre por nuestros pecados.
¡Cuán grande es su amor!
¿Por qué no imitarlo?
Deixter A. Méndez Lorenzo
Cierra tú los ojos mientras yo te hablo,
Contemplas y verás El Crucificado,
Cordero inmolado que ofrendó su vida,
Para así librarnos de nuestros pecados.
Mira su mirada, cabizbaja y triste,
Imagina el dolor sobre su costado,
Donde la cruel lanza de aquel vil soldado,
Se clavó con saña sobre nuestro amado.
Observa las manos en aquel madero,
Contempla los clavos con que lo clavaron,
Y piensa mi hermano,
¡Cuán grande es su amor,
Para permitir tan injusto trato!
Y han pasado años desde aquel calvario,
De aquella agonía y cruel sacrificio,
No nos olvidamos,
Más la humanidad con sus injusticias,
Lo sigue matando.
Y yo me pregunto,
¿Qué es lo que esperamos,
Para darlo todo,
Por el Cristo amado?
Cuando Él en la cruz cruelmente clavado,
Le imploró al Padre por nuestros pecados.
¡Cuán grande es su amor!
¿Por qué no imitarlo?
Deixter A. Méndez Lorenzo
Poema -- ¿Qué vas a hacer con Jesús?
¿Qué vas a hacer con Jesús?
Jesús ha llegado a tu puerta,
Sus pies cansados están,
Largo camino ha corrido,
Para a ti poder llegar.
¿Qué vas a hacer con Jesús?
Su mirada hacía ti tiene puesta,
Ha sido arduo el camino,
Más a tu puerta tocando Él esta.
Mira su rostro cansado,
Pero, sonriéndote está,
Ha venido a salvar tu vida,
Con su amor, esperanza y verdad.
¿Qué vas a hacer con Jesús?
Su mano tiene extendida,
Vamos y no te demores,
No le hagas esperar más.
Su rostro destella un gran gozo,
Él te invita, acéptale ya,
No cierres tu puerta al Santo,
Entrégate y salvo serás.
¿Qué vas a hacer con Jesús?
Sus promesas son grandes en verdad,
Acéptalo, entrégale tu vida,
Te aguarda la eternidad.
Deixter A. Méndez
5/nov/07
¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?
¡Crucifícalo! Respondieron todos. ¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?
Pero ellos gritaban aún más fuerte: ¡Crucifícalo! Mateo 27:22-23
Jesús ha llegado a tu puerta,
Sus pies cansados están,
Largo camino ha corrido,
Para a ti poder llegar.
¿Qué vas a hacer con Jesús?
Su mirada hacía ti tiene puesta,
Ha sido arduo el camino,
Más a tu puerta tocando Él esta.
Mira su rostro cansado,
Pero, sonriéndote está,
Ha venido a salvar tu vida,
Con su amor, esperanza y verdad.
¿Qué vas a hacer con Jesús?
Su mano tiene extendida,
Vamos y no te demores,
No le hagas esperar más.
Su rostro destella un gran gozo,
Él te invita, acéptale ya,
No cierres tu puerta al Santo,
Entrégate y salvo serás.
¿Qué vas a hacer con Jesús?
Sus promesas son grandes en verdad,
Acéptalo, entrégale tu vida,
Te aguarda la eternidad.
Deixter A. Méndez
5/nov/07
¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?
¡Crucifícalo! Respondieron todos. ¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?
Pero ellos gritaban aún más fuerte: ¡Crucifícalo! Mateo 27:22-23
viernes, 26 de diciembre de 2008
Poema
La Navidad
La Navidad ha de ser,
Motivo de alegría y gozo,
Porque en ella recordamos,
Un nacimiento glorioso.
Cuando Jesús vino al mundo,
Nacido de José y María,
Por hogar tuvo un pesebre,
Su cuna fue muy sencilla.
Desde Oriente los tres Reyes,
Sin embargo allí llegaron,
Trayendo consigo regalos,
Sus respetos le brindaron.
En ese ambiente humilde,
Lleno de amor y alegría
Nació el Rey más supremo,
Que el mundo conocería.
Más de dos mil años han pasado,
Ese día no olvidamos,
Junto con la familia,
Su nacimiento honramos.
Para algunos Navidad,
Es mucho más que regalos,
Es el momento del año,
Donde más unidos estamos.
Los niños sueñan con los regalos,
Que los tres Magos traerán,
Los Padres quieren que aprendan,
¿Por qué existe Navidad?
Los regalos deben ser,
Sólo el complemento,
Porque de Jesús deber ser,
El recuerdo del momento.
¡Celebremos Navidad!
Y en un acto generoso,
Entreguemos nuestra vida,
Como regalo al Glorioso.
Deixter A. Méndez
25 de diciembre 2008
La Navidad ha de ser,
Motivo de alegría y gozo,
Porque en ella recordamos,
Un nacimiento glorioso.
Cuando Jesús vino al mundo,
Nacido de José y María,
Por hogar tuvo un pesebre,
Su cuna fue muy sencilla.
Desde Oriente los tres Reyes,
Sin embargo allí llegaron,
Trayendo consigo regalos,
Sus respetos le brindaron.
En ese ambiente humilde,
Lleno de amor y alegría
Nació el Rey más supremo,
Que el mundo conocería.
Más de dos mil años han pasado,
Ese día no olvidamos,
Junto con la familia,
Su nacimiento honramos.
Para algunos Navidad,
Es mucho más que regalos,
Es el momento del año,
Donde más unidos estamos.
Los niños sueñan con los regalos,
Que los tres Magos traerán,
Los Padres quieren que aprendan,
¿Por qué existe Navidad?
Los regalos deben ser,
Sólo el complemento,
Porque de Jesús deber ser,
El recuerdo del momento.
¡Celebremos Navidad!
Y en un acto generoso,
Entreguemos nuestra vida,
Como regalo al Glorioso.
Deixter A. Méndez
25 de diciembre 2008
Etiquetas:
Jesús,
La Navidad,
María,
poema,
Reyes
sábado, 20 de diciembre de 2008
Poema
De regalo una Estrella
En esta navidad,
Le pediré al niño Dios,
Me preste la linda Estrella,
Que a Baltazar, Gaspar y Melchor guío.
Quiero que ella me guíe,
Donde se encuentra la paz,
Donde no exista la guerra,
Porque impera la bondad.
Ese lugar especial,
Al que anhelo llegar,
Esta lleno de riquezas,
Que el oro no puede pagar.
Allí se desborda amor,
Como la miel del panal,
Los que en lugar habitan,
Las manos se saben dar.
Le pediré al niño Dios,
Me preste su estrella fugaz,
Ella guiará mis pasos,
Hacía ese mundo de paz.
Deixter A. Méndez
11 de diciembre de 2008
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