jueves, 2 de abril de 2009

Poema -- El Crucificado

El Crucificado

Cierra tú los ojos mientras yo te hablo,
Contemplas y verás El Crucificado,
Cordero inmolado que ofrendó su vida,
Para así librarnos de nuestros pecados.

Mira su mirada, cabizbaja y triste,
Imagina el dolor sobre su costado,
Donde la cruel lanza de aquel vil soldado,
Se clavó con saña sobre nuestro amado.

Observa las manos en aquel madero,
Contempla los clavos con que lo clavaron,
Y piensa mi hermano,
¡Cuán grande es su amor,
Para permitir tan injusto trato!

Y han pasado años desde aquel calvario,
De aquella agonía y cruel sacrificio,
No nos olvidamos,
Más la humanidad con sus injusticias,
Lo sigue matando.

Y yo me pregunto,
¿Qué es lo que esperamos,
Para darlo todo,
Por el Cristo amado?

Cuando Él en la cruz cruelmente clavado,
Le imploró al Padre por nuestros pecados.
¡Cuán grande es su amor!
¿Por qué no imitarlo?

Deixter A. Méndez Lorenzo

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