sábado, 22 de noviembre de 2008

Poema -- El viejo árbol

El viejo árbol

El viejo árbol en la noche sin luna,
sólo deja ver una sombra gigantesca.
Esa sombra parece un gigante,
con sus enormes brazos extendidos,
dispuesto a atraparme en un mortal abrazo.

De día es totalmente diferente;
sus ramas son refugio de muchos pajaritos.
sus fuertes raíces me sirven de asiento,
cuando deseo estar a solas,
sin que nadie invada mi espacio.

Entre el murmullo de sus hojas,
que el viento suavemente acaricia,
y el cantar de las aves que su espacio habitan,
puedo pasar las horas leyendo en su silencio,
adivinando su sueños y su íntima historia.

El viejo árbol que de día me subyuga,
y me da de su espacio y de su paz,
de noche se transforma,
en la sombra más grotesca y voraz,
y no puedo acercarme y estar a solas.

Deixter A. Méndez
22 de noviembre de 2008

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