miércoles, 26 de noviembre de 2008

Poema

Salvemos las especies

Amado Señor mío,
Creador del universo,
Tú que enciendes las luces,
En mil astros de luz,
Permite que tus manos,
Creadoras, santas y puras,
Toquen los corazones,
De aquellos que se empeñan,
De convertir en sombra la luz.

Divino alfarero,
Nuestro planeta perece,
Las aguas de los mares y ríos,
Se tornan hediondas y grises,
Porque contaminadas están,
Peligran las vidas,
Que estos ambientes habitan,
Y el hombre impasible parece,
Mientras el mundo carece.

Desaparece el verde,
Junto al azul celeste,
Bosques se van al suelo,
Para dar paso ¿a qué?
Enormes autopistas,
Miles de rascacielos,
Que se elevan al cielo,
Y a través de sus ventanas,
Sólo se ve el smog.

Nuestro planeta verde,
Pereciendo está,
Un grito desgarrado,
Que nace de sus entrañas,
Se eleva a los cielos,
Traspasando el cosmos,
Reclamando un auxilio,
En un último intento,
Sin saber si vendrá.

Amado Señor mío,
Despierta los sentidos,
Y que el hombre escuche los llantos,
De las especies,
Que ya no verá más,
Permite que comience,
Su obra de rescate,
No se pierda ni una especie más.

Que el verde vuelva a ser verde,
Y azul más intenso,
Que las aves vuelvan de nuevo a su trinar,
Que las especies en las aguas,
Puedan libremente nadar,
Cada una de ellas en su lugar.
Que el hombre vuelva a contemplar las aguas,
Vivo reflejo de tu magnanimidad.


Deixter A. Méndez
26 de noviembre de 2008

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